enero 21, 2016

Sonata infinita.

Como un disparo directo vienen muchas preguntas a nuestra mente, entonces es cuando pensamos en si somos capaces de responder sin miedo a herirnos nosotros mismos, sin decir que no hay una respuesta por el simple hecho de saber que no es sana para nosotros. Pero en si una respuesta es muchas cosas, somos profesionales en evadir palabras y hasta maquillarlas para que la demás gente no se dé cuenta de lo que estamos peleando en ese momento, no queremos que más gente escuche nuestras voces, nuestros demonios a flor de piel, esos que creemos ser los únicos seres vivos en estar afrontando.

No vivo para nadie, las personas siempre buscan beneficio, sacar provecho de algo, uso mis palabras como escudo social para vivir con un poco menos de mentira a mi alrededor, como intentando filtrar arroz por una toalla de cocina mientras espero que la luna me salude.

Más lo que pasó para crear una diana en mi espalda y usar cada cicatriz como historias pasadas, fue darme cuenta de cómo encaja lo que antes no. Entonces pensé en ello y puta, ¿Quién soy yo? Me preguntaron los ojos más sinceros que he conocido hasta ahora, ¿Cómo se responde a eso? Si con sólo pensar en el inicio de mis palabras sentía inseguridad. No supe que responder y si me lo pregunta ahorita tampoco me saldrían las palabras, ya que no lo sé, nadie lo sabe, sabemos lo que nos dijeron en papel y lo que es correcto ser, pero cuando tratamos de salir de esos muros siempre pasa algo que nos hace no conocer más.

Lo que me imagino es que ahí está la gracia, saber que somos energía consiente de que podemos hacer mucho, pero lo que hacemos es poco, la gente ya no pone su mano para ayudar al que va adelante a pasar para hacer más simple su camino, le quita ladrillos al muro para que se caiga con él y así tener el paso más simple, la gente ya no es soñadora con su vida, ahora se dispone lo que el dinero les dicta, usan moldes de sueños para tratar de mejorar algo ya creado por el sueño de alguien más.

Y estando conscientes de lo mal que vamos, es imposible responder preguntas como humanos, pero si podemos responder con un abrazo, porque si como carne fuimos mal para mucho que nos rodeó, aún podemos usar esa energía para hacer luz a muchas personas que sólo eso necesitan, la luz que produce un abrazo sincero de alguien que no sabe amar, pero quiere ver sonrisas que compongan la orquesta final de toda historia.

En fin, sin saber quién soy, sé que fui sonrisa para alguien, inclusive esa pueda ser la raíz de la respuesta a la pregunta que germinó de un momento en el que no pude defenderme y confié en una mirada.