Un poco confusa la manera en la que la vida, en ciertas ocasiones
nos pone una imagen de como tuvieron que ser las cosas, falsos sentimientos que
se generaron, hasta historias que contar con un puñal en la garganta. Es normal
que se generen escudos a lo intangible, se pierde la fe en eso de “querer”,
sentir ya no es lo mismo después de tantas peleas con lo que tratamos de
escribir, ninguna canción puede nacer de historias tan vacías.
Es algo extraño que aparezca una persona en la vida de otra
y que logre pasar por todos esos mecanismos de defensas, para llegar a
desactivarlas y empezar a limpiar el basurero que ahí se fue a encontrar.
Cortando todo lo que molestaba en su camino hasta lograr purificar a un alma
que encerrada en su propia celda, nada más deseaba amar y ser amada, deseaba
ser libre para poder abrazar lo que alguna vez desde la raíz más profunda le fue
arrancado.
Quizá después de todo
siempre se pueda empezar desde cero, querer levantarse en ese preciso instante
en el que el viento nos hace sentir confianza, la confianza más pura que jamás
alguien logre generar en otra persona, que irónicamente, también es el lado más
oscuro que algo puede llegar a tener ya que la confianza es algo que poco a
poco se va construyendo, pero ya creada y establecida, es el arma más potente
para dañar, puede ser ese el miedo que nos lleve a amar, el miedo que nos lleve
a no hablar, ya que ese día el alma que tanto deseaba ser amada, prefirió
guardar silencio, el alma tenía tanto miedo a perder ese amor que prefirió
ahogarse en su propias letras y notas, esperando a que algún día todo vaya a
fluir con la música y desaparecer en las páginas del ayer.
Ahora es un alma real la que camina por las calles, dos
luces que siempre acompañan cada paso, que generan una sonrisa detrás de toda
la mierda que es el mundo ahora, después de perderse incontables horas en
historias que forjarán siempre su alma, mundos en los que fue recibido con
cariño, pero nada como estar cerca de la nota más melodiosa que un músico sin
su instrumento puede desear gritar. Un alma que no sabe que está pasando, simplemente
decidió que era hora de ser feliz, que era hora de sonreír viendo a los ojos a
otra alma, que era hora de… sentir.
Las letras son escritas con el alma en paz, pero con
una cicatriz gigante, que me recuerden por amar y no por no perdonar.
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