junio 23, 2015

Dulce derrota.



Sus ojos observé, no quise mirarlos mucho tiempo más, pues sabía el poder que tenían y de lo que podrían ser capaces cuando debilidad mostraran los míos, la cual no duré demasiado en exteriorizar y mi mente cayó en su dominio.

Esos ojos que a tantos hicieron morir en la guerra y que ahora vienen por mí, débil y desarmado me tomaron por sorpresa, mirada tan cautivadora y penetrante, tan intenso como el color que visten, arma infalible contra mis sentidos.

Y así fui derrotado, pero derrota tan dulce nunca he tenido. Espero la próxima oportunidad de revancha, para así poder perder de nuevo.

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