Al llegar a lugar tan extraño, supe que bienvenido era desde que
sus ojos decidieron ver los míos. Cómodo me sentí, vivo palpité junto a aquella
luz que seguía saliendo de su iris, luz que enamoró hasta el lugar más deshabitado
de mi cuerpo.
Así ella le doy vida al lugar donde un día, clausuré sin intención
de que alguien más entrara, pero ella entró, suyo hizo ese lugar abandonado,
luz le dio.
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