El día que nació esa luz, nada más bastó un accidental cruce de percepciones,
objetivos y casualidad, casualidad de poder ver luz en un espacio pequeño pero
grande en otro plano, luz en forma circular que jugaba con sus colores penetrantes
en el que intentara descifrar dicha tonalidad, casualidad de poder leer lo que
normalmente encandila los ojos y poder ver el color que vive atrás. Un color
apagado a primera impresión es lo que se logra ver al pasar, pero por alguna
extraña sensación de comodidad el color empieza a vivir una vez más.
Situaciones de la vida ocurren día a día, queridas o no deseadas ocurren, sin querer pueden hacer bien en nuestra vida o mal sin ser pedida, pero hay unas las cuales hacen explotar nuestro cosmos y nos obligan a salir de nuestra zona de confort, hasta que nos dimos cuenta de que algo faltaba, esa pieza que dio cuerda por poco tiempo a nuestro tiempo, ese verde que supo como entrar a nuestros lugares más recónditos, destruyendo todo a su camino sin pensar en la puerta que quedaría abierta, imposible de cerrar.
Situaciones de la vida ocurren día a día, queridas o no deseadas ocurren, sin querer pueden hacer bien en nuestra vida o mal sin ser pedida, pero hay unas las cuales hacen explotar nuestro cosmos y nos obligan a salir de nuestra zona de confort, hasta que nos dimos cuenta de que algo faltaba, esa pieza que dio cuerda por poco tiempo a nuestro tiempo, ese verde que supo como entrar a nuestros lugares más recónditos, destruyendo todo a su camino sin pensar en la puerta que quedaría abierta, imposible de cerrar.
En ese momento fue cuando supe el calor que tenían por vivir, por
soñar, por mirar, mirar con esos ojos llenos de vida, y entonces vivió, vivió para
ser visto por un par de ojos llenos de ganas de ver el verde de su vida que
algún día tiñó de amor, amor corto, fugaz, pero a la ver largo y sincero.
Mirada tan llena de sinceridad nunca jamás había presenciado, mirada que me
mató desde adentro hasta crear su propio camino afuera, muerte la cual se tornó
en libertad, libertad de buscar el brillo en esos ojos.
Luz que tomó forma de un par de ojos color vida, color árbol, color alma,
color anhelo, colores que quedaron escritos en cierta página del libro que
construimos día a día con detalles que a veces aunque no sean deseados fueron
escritos, recuerdos que arden por que se escriba una segunda parte sobre ellos,
formando parte de más páginas en el libro escrito por nuestros ojos y editado
por nuestra alma.
Mejor manera de recordar, encontrada por nuestros ojos, es volver a ver a esa otra alma, cosa que para nosotros a veces no es buena decisión, al fin y al cabo ellos deciden a quién mirar, nosotros con quién viajar.
Mejor manera de recordar, encontrada por nuestros ojos, es volver a ver a esa otra alma, cosa que para nosotros a veces no es buena decisión, al fin y al cabo ellos deciden a quién mirar, nosotros con quién viajar.

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