Árbol que creció del flujo de
sentidos que salía de mi cabeza, ramas de canciones que cubrían la espesura de
la noche, hojas que se extendían por las palabras que fueron canciones las
cuales nacieron de su cuerpo desnudo, mis ojos viendo su cuerpo desnudo, mi
mente desnuda, su cuerpo en forma de lienzo lleno de pinturas, dibujos llenos
de curvas, colores intensos a la mirada débil de estos ojos al ver tal obra,
arte tallada por las ganas de pintar algo nuevo en sus cuerpos, a la vez, como
una danza.
Mi cuerpo no podía recuperar lo
que en ese momento había sido su alma, salió de su cuerpo y empezó a viajar por
donde quería, visitó a un alma que se encontraba cerca y fue instantáneo el
efecto imán entre ellas, de golpe los cuerpos empezaron a sentir de nuevo,
había regresado el viajero, pero venía con algo más, sea lo que sea, hacía que
los dos cuerpos no se separaran.
Abrí los ojos y ahí seguía su
cuerpo cálido a un costado del mío, su brazo en mi pecho y mis ojos
encandilados por el sol que entraba en rayos por la ventana que mostraba
pequeñas partes de su piel, con la mano abrí la ventana, recuerdo...
Desearía que cada vez que abra la
ventana estuviera aquella mujer, llena de arte, como aquel día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario