julio 31, 2015

Vicio moral.




Incursionó en todo el espacio que rodeaba mi aire, un cigarro se consumía mientras como un taladro iba perforando todo a su camino hasta llegar a su objetivo, dejar libres miles de palabras queriendo ser parte del mundo al que entraron por medio de esa mirada, como una flor hundió sus raíces y vivió.

No quiero poder ver para afuera, no quiero salir de aquí, ya mostré los sentimientos que viven dentro de mí y quedé expuesto a múltiples actos dirigidos por la mirada que dejó un sabor a café en la boca, un sabor que me hizo adicto.

Irradia paz, traté de entender lo que intentaba decirme, pero me quemé en el intento. Ahora solamente dejaré que sus raíces nutran mi alma con lo que sea que estén intentando apropiar, bienvenida sea.

Vigilé una realidad incierta que por un tiempo pensé conocer, jamás pensé lo arraigada que podría estar y esa fue la consecuencia de jugar al cruce de miradas, palabras no fueron necesarias después de tal choque de intensidad.

Invisible ante los ojos inseguros, débil contra los llenos de vida, ardientes de amar.

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