Incursionó en todo el espacio que rodeaba mi aire, un cigarro se consumía
mientras como un taladro iba perforando todo a su camino hasta llegar a su
objetivo, dejar libres miles de palabras queriendo ser parte del mundo al que
entraron por medio de esa mirada, como una flor hundió sus raíces y vivió.
No quiero poder ver para afuera, no quiero salir de aquí, ya mostré los sentimientos que viven dentro de mí y quedé expuesto a múltiples actos dirigidos por la mirada que dejó un sabor a café en la boca, un sabor que me hizo adicto.
Irradia paz, traté de entender lo que intentaba decirme, pero me
quemé en el intento. Ahora solamente dejaré que sus raíces nutran mi alma con
lo que sea que estén intentando apropiar, bienvenida sea.
Vigilé una realidad incierta que por un tiempo pensé conocer,
jamás pensé lo arraigada que podría estar y esa fue la consecuencia de jugar al
cruce de miradas, palabras no fueron necesarias después de tal choque de intensidad.

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