julio 21, 2015

Ojos nuez.



Ellos vieron amor, condicional y directo, punzante y doloroso, vieron arte  muerta en un plano donde la hicieron creer en una historia de hadas que hasta su nombre tenía falso, lloraron ilusiones que un día fueron la luz que su alma llenaba, luz incandescente y penetrante que un día nada más fue oscuridad en su camino, desató miles de caídas pero sus rodillas aguantaban esas piedras que se clavaban en forma de tristeza hasta que llegó el día que no podía soportar.

Pero tal sombra se fue disipando y conoció la verdadera luz, agua que refrescaba todo su ser, aire que pasaba por su cabello llevando con el toda indiferencia, tierra que se caía de sus codos maltratados, fuego que inundaba sus ojos llenos de ganas de amar, amar a la vida que un día le arrebataron criminalmente, pero poco a poco iba siendo devuelta a su contenedor en alma tan pura que jamás nadie debería rasgar.

Fue así como la historia de los ojos nuez llegó a su final, final incierto que trataba de cerrar con un final feliz, pero decidió que los finales felices no iban de la mano de nadie, sino de la mano de la vida propia, donde sus ojos seguirían atrayendo mis ojos a ser débiles.

En silencio, cuento la historia de los ojos nuez.

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