junio 30, 2015

Café vida.




Mirada de miel que en momento dado, no tardó mucho en desaparecer todo miedo que me quedara por realizar tal cruce de miradas que me hizo entrar en ese túnel, donde su entrada era marcada por el camino que sus ojos iban marcando. Me guiaban a un camino el cual seguridad de su destino no tenía, pero simplemente no seguirlo era imposible.

Al llegar a lugar tan extraño, supe que bienvenido era desde que sus ojos decidieron ver los míos. Cómodo me sentí, vivo palpité junto a aquella luz que seguía saliendo de su iris, luz que enamoró hasta el lugar más deshabitado de mi cuerpo.

Así ella le doy vida al lugar donde un día, clausuré sin intención de que alguien más entrara, pero ella entró, suyo hizo ese lugar abandonado, luz le dio.

junio 25, 2015

Sin azúcar, por favor.




Quizá fue el aroma a café entre su pelo que hizo ver más allá de lo que tangible era, finas partes de su tímida alma salieron a relucir mientras tal estado fugaz funcionaba y como acto de magia, su línea visual se abalanzó hacia lo que alguna vez fue mi zona de confort.
Seguro era ese rostro sin maquillaje, notándose semanas de no descanso y que bajo los estrictos <pero inútiles> estándares de belleza, eso no era aceptable, pero fue esa presencia de simpleza y despreocupación, rostro natural y lleno de historias en sus ojos, que hicieron tal desastre, creo.
O seguro fue el café que compartimos en tarde tan calurosa que la gente pensaba sobre los problemas que pudiéramos tener por tomar café a esa temperatura, de donde creo que su cabello tomó tan peculiar aroma, calor por el cual creo que su imagen se veía tan acribillada, pero tarde que me hizo adicto al café, con formidable compañía.
Sea yo el único que sabe sobre lo que disfruto simple parte, casual, del día, sea ella que piense que solamente es una dosis de cafeína antes de seguir con tan atareado día, mis tardes favoritas tienen color, nombre, una sin leche ni azúcar, por favor.