noviembre 23, 2015

12:12 p.m, hablando con el café.




Una sonrisa era lo que lograba salir de mi en momentos en los cuales estaba cerca, era como si un océano completo pasara constantemente por toda su piel y sintiera toda la vida que en él vive, era como eso, vida.

Más allá de sus ojos que abrazaban mis ojos y sus labios que cantaban sobre los míos, su voz hacía que mi mente entrara en un éxtasis quizá igual al de escuchar la mejor guitarra punteando ese suave Blues que entra por nuestros oídos pero sale junto con nuestra alma, Blues que se convierte en nuestros pies y nos separa del piso.

Y cuando mis manos pasaban por su espalda, sintiendo el calor que salía de su interior, mis dedos bailaban a la par de las gotas de sudor, recuerdo que su cuerpo parecía estar hecho para encajar en mis brazos, sus abrazos eran lo más parecido a la armonía perfecta, ahí nada era molesto y el tiempo era secundario.

Yo tocaba canciones al azar para liberar sentimientos en notas, porque no era normal que mi piel sudara frio cuando ella la tocaba, prefería atacar al silencio con notas desesperadas que quedar como un completo loco al decir lo mucho que me gustaban sus besos, era mejor que callar.

Amaba tomarle fotos en cualquier momento, todas ellas eran como pinturas perfectas que canalizaban todo eso que yo quería decir en una fotografía, tan hermosa que no podía dejar de verla, tan bella que no podía dejar de tomar más, el lienzo perfecto veía yo en su cuerpo, ella se encargaba de poner arte con su alma.

Ahora digo que no me importa, pero a nadie puedo engañar, una mirada de ella es suficiente para paralizar el tiempo al mejor estilo de Pink Floyd en los 80’s.

noviembre 04, 2015

Volvamos a sentir un poco.


Seguro muchos pensamos en que a la hora de hablar de ciertos temas no tenemos la experiencia necesaria, pero seamos sinceros, ¿Qué es la experiencia? Más que algo cuantitativo, es algo que se obtiene y no necesariamente viviéndolo, tenemos amigos, conocidos, familiares (Y miles de historias amorosas en las redes sociales de las cuales somos parte sin quererlo) que han pasado por situaciones tanto difíciles como satisfactorias y aprendemos no de cabeza ajena, si no de experiencias paralelas, al fin y al cabo tenemos la rara necesidad de comparar los problemas de los demás con los de nosotros, no sé, seguro para sentirnos no tan desdichados de lo que nos tocó en nuestro paquete de vida.

Me considero novato pero también me considero observador, he observado el deterioro del género que a tantos erizó con sus novelas sobre amores soñados, pero empezamos a soñar con otro tipo de amor, un amor que llega a ser enfermedad en cierto punto, en el punto que dejamos de ver los ojos que tanto quieren amarnos y empezamos a ver la pantalla de nuestra propia cárcel portátil, ya nadie escribe canciones, nadie recita poemas, nadie baila bajo las estrellas por el simple hecho de sentir el amor de alguien más. La gente asigna fechas en las cuales es “indispensable” algo material para regalar, ¿Dónde quedaron los momentos reales? ¿Por qué ya nadie sabe amar?

Creo que la raíz de todo fue el momento en que la gente pensó en que amar era cliché, cuando encerraron el amor en una sala de cine y nunca más lo dejaron salir, nunca más dejaron sonar aquella canción que con palabras temblorosas y notas en sus labios, cantaban cuando sus labios se encontraban, ¿Por qué callar tal obra maestra? Solamente por poner más atención a nuestras finanzas que al momento regalado por el destino especialmente para ser uno con el otro, para crear arte, tiramos a la basura por completo momentos que necesitan ser escritos en un libro y no ser ignorados por la foto que tanta risa dio a la gente del grupo de Whatsapp que nada más nos aleja más y más de ver aquella luz en los ojos que un día nos hizo sentirnos queridos, amados talvez. 

¿Por qué no reír junto con su sonrisa? Habrá tiempo para lo demás, ahora nada más perdamos la noción del tiempo mientras tratamos de ser románticos, apaguemos nuestros teléfonos, cerremos nuestras computadoras, olvidemos nuestro mundo laboral y empecemos a ver más a los ojos, a cambiar el cine por viajes sin rumbo exacto, solamente estar lejos de todo un momento, uno y uno, dejemos de ver el amor como algo costoso y regalemos más sentimientos escritos en papel, no más "hagamos" y más "hicimos", que no les de pena tomar de la mano a esa persona que tanto ama ir de la suya, dejemos de actualizar nuestros objetos electrónicos y aprendamos a amar, no como un tipo de protocolo, si no como una caja de eventos inesperados pero adecuados en cualquier momento.

Besémonos hasta que no podamos más, así tendremos que buscar un lugar donde descansar y seguir besándonos, talvez logremos sentir amor, de todas maneras siempre seremos nuevos en el área, pues aprendamos entonces hasta encontrar nuestro sur en el norte.