Seguro muchos pensamos en que a la hora de hablar de ciertos temas no tenemos la experiencia necesaria, pero seamos sinceros, ¿Qué es la experiencia? Más que algo cuantitativo, es algo que se obtiene y no necesariamente viviéndolo, tenemos amigos, conocidos, familiares (Y miles de historias amorosas en las redes sociales de las cuales somos parte sin quererlo) que han pasado por situaciones tanto difíciles como satisfactorias y aprendemos no de cabeza ajena, si no de experiencias paralelas, al fin y al cabo tenemos la rara necesidad de comparar los problemas de los demás con los de nosotros, no sé, seguro para sentirnos no tan desdichados de lo que nos tocó en nuestro paquete de vida.
Me considero novato pero también me considero observador, he
observado el deterioro del género que a tantos erizó con sus novelas sobre
amores soñados, pero empezamos a soñar con otro tipo de amor, un amor que llega
a ser enfermedad en cierto punto, en el punto que dejamos de ver los ojos que
tanto quieren amarnos y empezamos a ver la pantalla de nuestra propia cárcel portátil,
ya nadie escribe canciones, nadie recita poemas, nadie baila bajo las estrellas
por el simple hecho de sentir el amor de alguien más. La gente asigna fechas en
las cuales es “indispensable” algo material para regalar, ¿Dónde quedaron los
momentos reales? ¿Por qué ya nadie sabe amar?
Creo que la raíz de todo fue el momento en que la gente pensó en
que amar era cliché, cuando encerraron el amor en una sala de cine y nunca más
lo dejaron salir, nunca más dejaron sonar aquella canción que con palabras temblorosas
y notas en sus labios, cantaban cuando sus labios se encontraban, ¿Por qué
callar tal obra maestra? Solamente por poner más atención a nuestras finanzas que
al momento regalado por el destino especialmente para ser uno con el otro, para
crear arte, tiramos a la basura por completo momentos que necesitan ser
escritos en un libro y no ser ignorados por la foto que tanta risa dio a la
gente del grupo de Whatsapp que nada más nos aleja más y más de ver aquella luz en los ojos que un día nos hizo sentirnos queridos, amados talvez.
¿Por qué no reír junto con su sonrisa? Habrá tiempo para lo demás,
ahora nada más perdamos la noción del tiempo mientras tratamos de ser
románticos, apaguemos nuestros teléfonos, cerremos nuestras computadoras,
olvidemos nuestro mundo laboral y empecemos a ver más a los ojos, a cambiar el
cine por viajes sin rumbo exacto, solamente estar lejos de todo un momento, uno
y uno, dejemos de ver el amor como algo costoso y regalemos más sentimientos
escritos en papel, no más "hagamos" y más "hicimos", que no les de pena tomar de la mano a esa persona que tanto ama ir de la suya, dejemos de actualizar nuestros objetos electrónicos y
aprendamos a amar, no como un tipo de protocolo, si no como una caja de eventos
inesperados pero adecuados en cualquier momento.
Besémonos hasta que no podamos más, así tendremos que buscar un
lugar donde descansar y seguir besándonos, talvez logremos sentir amor, de
todas maneras siempre seremos nuevos en el área, pues aprendamos entonces hasta
encontrar nuestro sur en el norte.
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