septiembre 08, 2015

Eres música.



Estoy tentando al tiempo a la hora de creer en la fina casualidad de cruzar por accidente miradas, teniendo el sonido de un piano rebotando por mis palabras que escritas en Sol, tensa el aire que por mi boca entra y salen en un pentagrama difuso, ligero y tímido.

Escritas en un sostenido jamás igual si la musa sus ojos no fueran, si su color el lápiz no moviera en forma de un tango, que al lado del metrónomo, va marcando el tiempo que se dibuja entre un adiós, nos vemos y hola.

Al final todo queda agrupado por capítulos que con certeza se recuerda cuales tenía que revisar para que con una simple briza, recordara aquellos ojos que sin mirar atrás, estaban viendo el interior del alma que a gritos intentaba callar lo que tanto quería pintar en esa página que ese día se escribió.

No tengo idea de donde acaba el placer que genera su voz en mi arco, pero mis cuerdas seguirán sonando al ritmo de la obra creada por sus manos, por su alma.

Un café caliente que nos hizo sudar, su sabor tostado daba sabor amargo al minuendo que sonaba por la ventana, la música aligeraba lo que no era necesario y todo explotó. Ningún pentagrama lograría registrar lo que estaba siendo escrito en el aire, ningún trovador escribió sobre ello junto con su guitarra.

Podría describir la situación con un fuerte Rock and Roll, su guitarra rápida se siente como las notas que produce la sonrisa, componente primario de la orquesta que hacía sonar al paso de sus palabras.

Poco a poco sus dedos cambiaban la métrica de lo que sonaba, sus dedos en mi espalda crearon un jazz tan acogedor, tan cálido, tan cómodo.

No hubo estudio disponible para registrar tal obra maestra, mi mente, mis ojos y mi piel fueron los testigos de lo que aquel día empezó como un ensamble, de miradas y palabras, de ansiedad y deseo; su sonata se grabó en todo mi ser y fue una de las ventajas de todo, ahora lo puedo escuchar todas las mañanas, todas las lunas.

Por el color empezó todo y se transformó en algo colosal, en música.

agosto 11, 2015

Tuve sexo con el arte.

Árbol que creció del flujo de sentidos que salía de mi cabeza, ramas de canciones que cubrían la espesura de la noche, hojas que se extendían por las palabras que fueron canciones las cuales nacieron de su cuerpo desnudo, mis ojos viendo su cuerpo desnudo, mi mente desnuda, su cuerpo en forma de lienzo lleno de pinturas, dibujos llenos de curvas, colores intensos a la mirada débil de estos ojos al ver tal obra, arte tallada por las ganas de pintar algo nuevo en sus cuerpos, a la vez, como una danza.

Mi cuerpo no podía recuperar lo que en ese momento había sido su alma, salió de su cuerpo y empezó a viajar por donde quería, visitó a un alma que se encontraba cerca y fue instantáneo el efecto imán entre ellas, de golpe los cuerpos empezaron a sentir de nuevo, había regresado el viajero, pero venía con algo más, sea lo que sea, hacía que los dos cuerpos no se separaran.

Abrí los ojos y ahí seguía su cuerpo cálido a un costado del mío, su brazo en mi pecho y mis ojos encandilados por el sol que entraba en rayos por la ventana que mostraba pequeñas partes de su piel, con la mano abrí la ventana, recuerdo...




Desearía que cada vez que abra la ventana estuviera aquella mujer, llena de arte, como aquel día.

julio 31, 2015

Vicio moral.




Incursionó en todo el espacio que rodeaba mi aire, un cigarro se consumía mientras como un taladro iba perforando todo a su camino hasta llegar a su objetivo, dejar libres miles de palabras queriendo ser parte del mundo al que entraron por medio de esa mirada, como una flor hundió sus raíces y vivió.

No quiero poder ver para afuera, no quiero salir de aquí, ya mostré los sentimientos que viven dentro de mí y quedé expuesto a múltiples actos dirigidos por la mirada que dejó un sabor a café en la boca, un sabor que me hizo adicto.

Irradia paz, traté de entender lo que intentaba decirme, pero me quemé en el intento. Ahora solamente dejaré que sus raíces nutran mi alma con lo que sea que estén intentando apropiar, bienvenida sea.

Vigilé una realidad incierta que por un tiempo pensé conocer, jamás pensé lo arraigada que podría estar y esa fue la consecuencia de jugar al cruce de miradas, palabras no fueron necesarias después de tal choque de intensidad.

Invisible ante los ojos inseguros, débil contra los llenos de vida, ardientes de amar.